Cada hombre tiene un tesoro que lo está esperando
-Paulho Coelho-

jueves, 28 de julio de 2011

Hay amores

Hay amores que se esperan al invierno y florecen. Y en las noches del otoño reverdecen, tal como el el amor que siento yo por ti...

martes, 26 de julio de 2011

Hay un universo de pequeñas cosas

A veces y sólo a veces, nos damos cuenta de que lo más importante siempre ha estado ahí, a nuestro lado, delante de nuestras narices, y entonces comprendemos que lo más importante son las pequeñas cosas, aquellas que nunca valoramos pero que nos hacen felices, que nos dan los mejores momentos, que nos ayudan a comprendernos a nosotros mismos, a amar más la vida. Bebe cada sorbo de agua como si fuera el último, respira cada soplo de aire como si no quedara más, ríe por lo bello de la vida, y sueña con lo inimaginable. Así, y sólo así, comprenderás que hay un universo de pequeñas cosas

Que me quedes tú

Que se vuelvan anticuadas las sonrisas y se extingan todas las puestas de sol. Que se escriba hoy una última canción.Y que se muera hoy hasta el último poeta... Pero que me quedes tú, me quede tu abrazo y el beso que inventas cada día, y que me quede aquí después del ocaso, para siempre tu melancolía, porque yo sé, sí, que dependo de ti, si me quedas tú... me queda la vida

jueves, 14 de julio de 2011

Elegía a Ramón Sijé

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(El rayo que no cesa)

Miguel Hernández

miércoles, 13 de julio de 2011

La Verdadera Sonrisa de Mona Lisa

A veces una película deja mucho que desear. Otras, simplemente, sales del cine con ganas de matar al director/a. Algunas te hacen llorar a moco tendido, otras tantas te hacen sentirte tan emocionada que sales del cine llorando, y tres días después de haberla visto, sigues llorando, y otras... Te enseñan lo bueno de la vida. A mí me gustan esta clases de películas, esas que te enseñan algo increíble, que te muestran la historia de otras personas, reales o ficticias, y que te lanzan un mensaje de esperanza. He visto muchas de estas películas, un buen ejemplo es Invictus, dirigida por Clint Eastwood, y que relata la gran labor que hizo mi gran amigo Nelson Mandela, durante su mandato, para que el apartheid desapareciera no sólo de las vías legales, si no del corazón de los habitantes sudafricanos. En la piel de este gran hombre se metía el increíble actor Morgan Freeman. Otra que me impresionó mucho fue The Blind Side, protagonizada por Sandra Bullock y que narra la historia de una familia estadounidense que acoge a un chico de color que no tiene donde ir y que, con su ayuda, se convierte en un gran jugador de Fútbol Americano. Y así otras muchas películas que me fascinan, pero yo quería hablar de una película fascinante en todos los sentidos. Y no porque esté protagonizada por mi actriz favorita Julia Roberts, sino porque esta película hace ver las cosas de otro modo, una mujer que ha hecho lo que ha querido en su vida, que no se ha aferrado a normas o reglamentos machistas, ni a protocolos que preparan a las mujeres para ser, exclusivamente, la señora de su casa y la esclava de su marido. Una mujer que ha estudiado sin importarle las oposiciones, una mujer que se hizo profesora para transmitir cultura, una mujer que se encerró en una escuela para señoritas donde lo más importante eran las clases de protocolo. Le supuso una gran desilusión, ella una mujer que se preparó para no depender de nadie, sólo de ella misma, dando clases a jovencitas que dejarían la escuela en breve para dedicarse en cuerpo y alma a maridos que ni siquiera las mirarían y que todas la noches llegarían tarde porque tenían reuniones de trabajo muy importantes en la habitación de un hotel con otras mujeres. Sí, ese era el futuro deseado por esas chicas, aunque no todas eran así claro está, y por supuesto ella iba intentar hacer todo lo posible para que los sueños de futuro de esas chicas y sus aspiraciones cambiaran y fueran más altas. Recomiendo que se sienten a ver esta gran película porque no tiene desperdicio, una mujer adelantada, atrapada en un mundo de señoritas desesperadas por encontrar un marido y seguir el protocolo, dichoso protocolo...

martes, 12 de julio de 2011

lunes, 11 de julio de 2011

Retorciendo palabras de amor

Las retuerzo, las miro, las odio, las amo, las deseo, las necesito, las desprecio y las quiero. Se clavan en mi garganta una a una queriendo salir, queriendo ser expulsadas por mi boca, como si no fueran parte de mí, como si yo no las pensara. Pero no las suelto, me dan miedo, son voces, voces nuevas, presentes, futuras, pasadas, que van retorciendo palabras de amor. No quiero que salgan, sin embargo, ya no puedo contenerlas, ellas desean salir impregnando cada parte de mi cuerpo, gritando, cantando, chillando,... intentando que quieran decir lo que yo no me atrevo...
Arquitectos de frases que me hacen dudar y que intentan decirme que no sé lo que quiero