Cada hombre tiene un tesoro que lo está esperando
-Paulho Coelho-

jueves, 25 de abril de 2013

Volver

De eso se trata, de escribir al máximo y volver a impregnar este blog de letras. Ahora me encuentro en una época en la que siento que estoy aprendiendo tanto, en la que me siento tan bien... que creo que es hora de volver a este blog y de escribir...

domingo, 17 de marzo de 2013

Ain't no mountain high enough

Fue una canción R&B/Soul escrita en 1966. No sé muy bien qué se les pasaría a sus autores por la cabeza para dar forma a esta pieza, el caso es que así, a simple vista, puede que no se conozca, pero es una canción que todos, algunas vez, hemos cantado o tarareado. Los cantantes Marvin Gaye y Tammi Terrel la llevaron a la lista de los éxitos de la época, y hasta ahora es de ese tipo de sonidos, de melodías, que permanecen inmortales con el paso de los años. La usó la inigualable Whoopi Goldberg para poner banda sonora a una de sus películas  y más tarde se convirtió en el himno que acompañaría a Julia Roberts y a Susan Sarandon en una película maravillosa: Quédate a mi lado.
De verdad, no sé, no entiendo qué tiene esta canción que la hace especial, maravillosa, única... Hoy la traigo a este blog porque Ain't no mountain high enough, no solo ha inspirado películas, también historias impresas en un papel, esta canción me inspiró una vez, y lo sigue haciendo siempre, cada vez que su ritmo y melodía penetran por mis sentidos...

'Cause baby, 
There ain't no mountain high enough 
Ain't no valley low enough 
Ain't no river wide enough 
To keep me from getting to you 

domingo, 17 de febrero de 2013

Seda y Fuego

Este es el título de la nueva antología de relatos, organizada por Marie April. Es una precioso baúl de recuerdo que recoge todos los deseos, fantasías, amores... de unos "aprendices" de escritores por el día de San Valentín. Y como tal, se supone que debería haber visto la luz el catorce de febrero pero por motivos técnicos tuvo que retrasarse, no obstante ayer la subieron al blog de esta chica (Kissabook) y ha quedado preciosa, sin nada que envidiarle a la anterior, pero más hermosa en el contenido por los testimonios tan íntimos que recoge. Dejo aquí Seda y fuego para que todo el que quiera disfrute de esta maravillosa iniciativa. Desde aquí quiero darle las gracias a Marie April por dar forma a proyectos tan importantes, y tan preciosos, participan muchísimos jóvenes que suspiran por las palabras, así el mundo va un poquito mejor, y no todo es crisis, política, y malas noticias. Así que espero que os guste y la disfrutéis. También quise aportar mi granito de arena y participé con un relato al que titulé La novia del mar. Mis mejores deseos (algo atrasados) para este día de San Valentín...


"Cuando llegó la noche, la joven llevó sus manos hacia el rostro de aquel hombre, sabía que no estaba bien, que aquel no era su cometido, pero en aquella sucesión de horas lo había visto reír y llorar, lo había sentido, incluso, quizás... Jackson dejó que sus manos estudiaran su rostro, era tan preciosa que se conformaba con observarla, jamás había visto una mujer tan hermosa, de una belleza tan inocente, tan dulce. Recorrió sus labios, dibujándolos, sus pómulos, sus ojos, se permitió recorrer su pecho trazando una línea invisible... El capitán ardía de amor, sentía cómo el fuego quemaba su interior, cómo su corazón se desbocada sintiendo el ligero tacto de aquella perfección tan absoluta. Tomó sus manos y ella se ruborizó, llevó los dedos de la joven hacia sus labios y los besó dulcemente, despacio, provocando un leve tintineo. Ella le sonrió, y aunque sabía que no podía ser, se dejó llevar... lo besó, en los labios... le entregó su aroma y él apartó la sábana que cubría su cuerpo. Ella desabrochó su camisa y recorrió su cuello con los labios, llevó sus manos hacia sus pechos y se unieron acompasando sus respiraciones. El fuego lo quemaba besando aquella piel de seda que le entregaba su aliento, su olor se clavaba en sus sentidos..."
(Fragmento de La novia del mar, Alba Sánchez Guerrero)



domingo, 10 de febrero de 2013

Recuerdos caducos...

Miró sus manos, ¡qué cansadas estaban ya de trabajar! Si lo pensaba bien, había hecho grandes cosas en la vida. Cuando gozó de la cálida primavera que derrochaba la juventud, recordaba los largos paseos que daba con su padre por los campos de su ciudad. Siempre miraba con gran pasión cómo se llevaba a cabo la vendimia, ¡cuánto le gustaba el aroma del Jerez al pasar por la bodega! Con el tiempo se dio cuenta de que él quería ser como Gepetto y construir su propio pinocho con el que dejaría volar su imaginación hacia límites insospechados. Luego estaba el milagro de ser padre, ¡qué feliz había sido! Sin embargo ahora, en las últimas nieves de su senectud se preguntaba por qué sus pequeños tesoros, que habían sido escondidos en la caja fuerte de su mente, olvidaban hasta su propia combinación. Observaba su estudio mientras pensaba que dentro de algún tiempo, no sería capaz de reconocerlo. A pesar de todo no sentía miedo, porque en todos aquellos muñecos que talló con el amor más profundo, había dejado escondido un pequeño trozo de su alma. Regresaría al pasado en busca de su nunca jamás...  

domingo, 27 de enero de 2013

El cuento de la última noche

Erase una vez un hombre que tenía miedo a viajar. Todos los días se levantaba, desayunaba con su esposa, visitaba a sus hijos, era un hombre normal, con ansias de vivir, pero miedo a volar. Una noche, tumbado en su cama, pensó en su vida, en todo el camino que había recorrido. Miró a su mujer y la rememoró como la primera vez que la vio, con la sonrisa de un ángel cabalgando por las perlas de su boca, con el brillo de las estrellas como parte de sus ojos, con el calor que solo ella le proporcionaba en cada abrazo. Aquello le hizo sonreír y volvió su mirada hacia la ventana. En ese momento una pequeña gaviota se posó en una rama cercana, y con un grácil aleteo, golpeó con su pico en el cristal. El hombre la miraba haciendo gesto de silencio. La gaviota volvió a llamar.
-¿Podrías abrir la ventana?
El hombre se frotó con fuerza los ojos, ¡las gaviotas no hablan!, pensó.
-Por favor, abre -insistió.
Con sigilo se deslizó por las sabanas, cuidando no hacer ruido. Fue hacia la ventana y la abrió.
-¿Qué quieres? -preguntó sintiéndose no menos ridículo por hablar con un ave.
-¿Por qué no quieres viajar? He oído que tienes miedo a volar.
-Solo los pájaros vuelan, yo no sabría.
-¡Pero si es muy fácil!
-¡No, no lo es! -replicó- es fácil para ti, porque tú sabes volar, ¡eres un ave! probablemente yo movería los brazos al igual que tú agitas tus alas, y me caería, me haría daño.
-Eso, solo es una excusa. El miedo nos vuelve ciegos, pero tú podrías volar. Lo que te ocurre, es que en realidad no quieres hacerlo. Tienes miedo, por ti y por ella -señaló hacia el lado de la cama donde su mujer dormitaba.
El hombre calló en un profundo silencio.
-Sabes que tienes que hacerlo, Ha llegado tu momento.
-Estoy enfermo -musitó.
-Lo sé, y por eso tienes que volar ya y viajar a tu siguiente destino. El dolor pasará.
El hombre siguió sin voz, incapaz si quiera de gritar.
-Duerme.
La gaviota se fue volando. Él volvió a la cama, he tenido que soñarlo, pensaba, las gaviotas no hablan.
Al cabo de unas horas, con la vista fija en la ventana, vio como un mar de olas crecía bajo su casa, una enorme barca se acercó y un hombre le invitó a subir. Por alguna extraña razón le dio un suave beso a su mujer en los labios, robándole en él toda su juventud. Subió a la barca y se pusieron en marcha.
Observaba el cielo cual niño admira a las nubes, sus ojos se posaron en la luna, jamás la había tenido tan cerca, el barquero llevó su pequeño velero justo debajo del gran satélite, había una escalera.
-Sube, te están esperando.
El hombre subió y subió, hasta llegar a la luna y cuando estuvo allí, sus piernas se esfumaron, sus brazos se convirtieron en enormes alas de plumas blancas y se hizo gaviota para volar libre y feliz surcando el cielo repleto de estrellas, desafiando al sol sin ser un Ícaro descuidado... volviendo a sentir el aire y la vida a sus pies...
A la mañana siguiente lo encontraron en la cama, con un sueño eterno sellando sus ojos, y la paz envolviendo su sonrisa, pues las gaviotas viven para siempre...

IN MEMORIAM.

lunes, 7 de enero de 2013

Andante y moderatto para una dama con zapatos...


Si alguien la observaba, ella no era consciente, o quizá no quería serlo. Se dejaba llevar por una melodía que simplemente era la dueña de que sus miembros decidieran moverse. ¿Un tango, tal vez, un vals, o quizá el suave y sensual susurro del pasodoble? Cuando la melodía sonaba, ella continuaba danzando, ni el más bello cisne hubiera hecho sombra a su majestuosidad. ¿Podría explicar por qué bailaba?, ¿puede acaso un ruiseñor explicar por qué canta?... Por el mismo hecho que respiraba, la música, el baile era su constante vital. Y se movía, giraba su cuerpo, como los girasoles se revelaban contra el sol. Seguía bailando, el aroma del brandy la embriagaba, estaba borracha del amor de un solo hombre. Y continuaba bailando sola... sin ningún tipo de compañía aparente, porque si dejaba de entregarse a la música, ya solo le quedaría el gélido y caprichoso aliento de la soledad, su pentagrama quedaría vacío, dando paso al reinado de un silencio interminable.  


sábado, 5 de enero de 2013

Fantasy

Me alegra ver que nada ha cambiado, que sigo siendo tan niña como la primera vez... que por mucho que pase el tiempo sigo ilusionándome como siempre.
Me alegra ver que sigo siendo yo...