Cada hombre tiene un tesoro que lo está esperando
-Paulho Coelho-

martes, 19 de junio de 2012

¿insomnio?

El joven se acercaba hacia ella. La chica procuraba darse pequeños pellizcos en las mejillas para que el color rosado las coloreara. 
Se iba acercando lentamente y su corazón protestaba por salir de su pecho, se desbocaba cuan caballo salvaje que lucha por su libertad. ¿Era esto el amor?, ¿era esto lo se sentía? Sus oídos zumbaban, su boca se secaba pidiendo agua a gritos, y sus ojos parpadeaban sin descanso procurando no mirarle fijamente a los ojos.
¡Controla tus emociones!, le dijeron, una señorita no debe mostrar sus sentimientos, haz que nada te perturbe. 
Parecía fácil decirlo, pero ante el amor el cuerpo actuaba por puro instinto, dándole una cura de humildad a la razón. 
Estaban el uno frente al otro. Las manos de él, rozaron las mejillas de ella. La chica sonrió. Se besaron, sin más, no había nada pretencioso en aquel beso, solo amor. 

-Te quiero, nada nos separará nunca -dijo él, separando sus labios de la dulce boca de ella.

Verónica se despertó, había sido un sueño. 
No, no, no, no había sido un sueño, ella había vivido eso, y sin embargo la chica no tenía su aspecto, pero lo había vivido, no era un sueño, ¡era un recuerdo! 
Aquel chico ya se había paseado en alguna otra ocasión por las imágenes que desbordaban su cabeza mientras dormía. Y lo había visto, él había sido importante para ella, muy importante, pero... ¿cuándo?, ¿quién era aquel chico por el que tantos sentimientos albergaba?.... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario