Cada hombre tiene un tesoro que lo está esperando
-Paulho Coelho-

lunes, 7 de enero de 2013

Andante y moderatto para una dama con zapatos...


Si alguien la observaba, ella no era consciente, o quizá no quería serlo. Se dejaba llevar por una melodía que simplemente era la dueña de que sus miembros decidieran moverse. ¿Un tango, tal vez, un vals, o quizá el suave y sensual susurro del pasodoble? Cuando la melodía sonaba, ella continuaba danzando, ni el más bello cisne hubiera hecho sombra a su majestuosidad. ¿Podría explicar por qué bailaba?, ¿puede acaso un ruiseñor explicar por qué canta?... Por el mismo hecho que respiraba, la música, el baile era su constante vital. Y se movía, giraba su cuerpo, como los girasoles se revelaban contra el sol. Seguía bailando, el aroma del brandy la embriagaba, estaba borracha del amor de un solo hombre. Y continuaba bailando sola... sin ningún tipo de compañía aparente, porque si dejaba de entregarse a la música, ya solo le quedaría el gélido y caprichoso aliento de la soledad, su pentagrama quedaría vacío, dando paso al reinado de un silencio interminable.  


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